LAS ENSEÑANZAS METAFÍSICAS DEL MAESTRO JESÚS |
El significado metafísico del PADRE NUESTRO (continuación
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Comentarios de Javier Di Vito.
Hágase tu voluntad,
así en la tierra como en el cielo.
Las
fuerzas espirituales que crearon y sostienen al Universo están
disponibles para nosotros siempre que sepamos como invocarlas. Siempre
les digo a mis alumnos que una afirmación, una plegaria,
una visualización no hace que nada ocurra, más bién
uno logra ponerese receptivo al Universo para que le ocurra lo que
más le conviene.
¿Quién
soy yo para ordenarle al Universo la forma en que tiene que manifestarse?
Yo necesito ponerme en un estado de receptividad y de gracia, necesito
ponerme en un estado mental capaz de recibir el bien, la armonía
o lo que digo querer y el Universo, Dios o la Inteligencia Infinita
que mueve todo moverá los hilos para minifestar lo más
positivo para mi grado de evolucion. Es importante entender que
uno recibirá lo que sea capaz de "recibir". Si
uno se pone en las manos de Dios o del Universo es imposible que
le vaya mal.
En
el plano físico mientras más esfuerzo realice más
resultados obtengo, en cambio en el camino espiritual cualquier
tensión está condenada al fracaso; todos sabemos que
cuando más estresados menos creativos nos tornamos y detenemos
todo poder creador, sencillamente cuando uno logra relajarse más
cerca está de la armonía y de las leyes que gobiernan
el Universo. En la Biblia hay un pasaje en Isaías 30:15 que
dice" La quietud y la confianza serán vuestra fuerza".
Permitir
que se haga la voluntad de Dios es realmente una actividad espiritual,
significa aprender a positivizarse, es aprender a fertilizar la
consciencia como si se tratara de una planta, si ella recibe suficiente
humedad y nutrientes de la tierra más tarde se manifestará
y hechará un brote, así pues, trabajamos dejando nuestros
temores y problemas en las manos del Universo y después confiamos
en una manifestación positiva. Considérese también
que el Universo tiene infinidad de maneras por donde enviarnos el
bien, hay que estar dispuestos a ver y escuchar las señales.
Uno
propone y siempre Dios es el que dispone. Dante dijo "En la
voluntad de Dios está nuestra paz" hemos visto cuán
a menudo ejecutamos nuestro libre albedrío de una manera
inconsciente, luchamos contra el presente y el futuro olvidándonos
de toda manifestación espiritual.
La
cláusula así en la tierra como en el cielo,
significa que es nuestro deber estar siempre unificando lo espiritual
sobre lo material, porque es solo en la tierra donde podemos manifestar
lo espiritual, es realmente con las acciones que se prueba la santidad
interior. Inclusive si uno no entiende porqué el Universo
o si quiere dígale Dios a veces manifiesta una adversidad,
la verdad es que para ver el bien en una situación negativa
hay que ser un poco místico, hay que aprender a confiar más
allá de la razón y el pensamiento lógico en
la suprema voluntad y esto es realmente una lección espiritual
no fácil para todos: Aprender a cooperar incondicinalmente
con lo inevitable.
Javier Di Vito, Derechos reservados copyright 2006.
CONTINÚA
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