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NEURO-TEOLOGÍA: ¿QUÉ MECANISMOS NEUROBIOLÓGICOS
SE ACTIVAN EN LAS EXPERIENCIAS MEDITATIVAS?

La neuro-teología es la nueva disciplina que está haciendo furor en Estados Unidos y cuyo objetivo es revelar los mecanismos neurobiológicos que se activan en las experiencias meditativas y místicas.
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En el libro La Conexión divina (10)Francisco J. Rubia, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, expone las últimas investigaciones realizadas dentro de una nueva disciplina denominada neuro-teología, que está haciendo furor en Estados Unidos y cuyo objetivo es revelar los mecanismos neurobiológicos que se activan en las experiencias meditativas y místicas.
”La conexión divina se encuentra en ciertas áreas del lóbulo temporal”, afirma Rubia. |
Al igual que ocurre con la meditación, esta región está desactivada en el momento del éxtasis. La consecuencia es la pérdida del sentido de unicidad y el sentimiento de unión con el resto de universo. Además, la estimulación del lóbulo temporal deja vía libre al mundo de las emociones y de lo sensorial. Al mismo tiempo, se desconectan todos los circuitos cerebrales situados en los lóbulos parietales que limitan y clasifican todo lo que viene del exterior. Así, el individuo entra en un estado en el que percibe con extraordinaria intensidad y riqueza todo lo que le rodea. Se pierde el sentido del espacio y del tiempo y es frecuente que se visualicen imágenes extraordinariamente luminosas.

Todos tenemos la capacidad de vivir experiencias meditativas y espirituales profundas, la desventaja -tal como señala Rubia- parece haber sido la gran importancia que se le ha dado, fundamentalmente en Occidente, al pensamiento racional y analítico responsable de haber adormecido los centros neuronales que sirven de enlace con esa otra realidad. Otras culturas, por el contrario, han dado un gran valor a esta capacidad y la han cultivado.

Comentario de Javier Di Vito a esta nota:
Nuestra cultura actual ha estado tan enfocada en lo material y en lo racional que ha descuidado la conexión con lo espiritual. Abrigo la esperanza de que en un futuro no muy lejano, los gobiernos del mundo instruyan a la población a descubrir los increíbles recursos que tienen dormidos dentro de sus propios lóbulos cerebrales para reducir el nivel de ansiedad, irritabilidad, ira, nerviosismo y sobre todo para volverse más compasivos.
Fuente: Del libro La Conexión divina, de Francisco J. Rubia, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid
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