TAROT |
Arcano 9 - El Hermitaño

El
ermitaño del AquaticTarot y de la mayoría de las barajas esotéricas
parece estar caminando lentamente, casi peregrinando por el sendero
de la vida; sus pies ocultos bajo el hábito describen una sutil
actividad interior. Avanza encorvado apoyándose en su bastón, simbolizando
el tanteo firme y seguro de cada paso a seguir. En su mano lleva
una linterna que protege con su manto, como indicando que debe guiarse
por la luz de su propia verdad y su discernimiento interior, lo
que indica que la búsqueda de la verdad interna y el conocimiento
es un asunto individual y nadie puede iniciarse en el camino espiritual
ni un minuto antes ni uno después de que esté preparado para recibir
la información. Cuando el discípulo está preparado aparece el maestro.
Todo nos sucede en la secuencia tiempo espacio perfecta para cada
uno, todo nos sucede en el lugar y el tiempo correctos para nuestra
propia escala de evolución; puede que con nuestra mente humana limitada
no lo entendamos, pero en el plano cósmico todo está en su órbita
perfecta. Algunos comentaristas del tarot dicen que este arcano
representa al Saturno romano que se lo representaba con un reloj
de arena en la mano y una guadaña, pues simbolizaba el paso del
tiempo que si no se tiene una visión cuántica de la realidad parece
que todo lo devora en su marcha; hace falta mucha conciencia para
poder ver en el tiempo un propósito definido y no solo un transcurrir
de las horas a la eternidad y para ello es necesario abrir los ojos
del alma o contar con un maestro.

Tal
vez esta lámina con su paisaje de montañas cubiertas de nieve represente
a los sabios y maestros del pasado que se aislaban en las cumbres
plateadas para que nada exterior los distraiga de su camino de ascensión
e iluminación. El agua helada en los picos de las montañas es un
símbolo iniciático de la mente quieta; la verdadera meditación se
produce cuando la mente se unifica con lo observado y logra su unidireccionalidad,
recién cuando se han detenido los pensamientos pueden llegar las
ráfagas de la mente intuitiva que no oye los dictámenes de la razón,
sino los sutiles susurros del alma. Es realmente el símbolo de la
luz en la oscuridad, la trascendencia de los opuestos coexistentes
y valor supremo de la meditación, como puerta de acceso al espacio
psicológico y por ende la antesala de toda superación.

Esta
lámina nos enseña que siempre ha habido hombres y mujeres que han
buscado el conocimiento verdadero, que han aspirado a salir de la
rutina y la ignorancia y se han sabido desconectar del febril mundo
exterior a través de las técnicas de introspección, llámese yoga,
meditación, contemplación u oración, porque en tanto no nos establezcamos
en nuestro centro espiritual no podremos salir de la confusión existente
ni de la garra de los sentidos.
Javier Di Vito
|